Artrosis de cadera

Para el tratamiento de la artrosis de la cadera existe un tratamiento conservador (no quirúrgico) y otro quirúrgico.

Tratamiento Conservador

En etapas iniciales, cuando la artrosis está poco avanzada, el tratamiento conservador es el indicado. El mismo consiste en:


• Reposo: disminuir las actividades físicas que provocan alto impacto como correr, saltar o largas caminatas.
• Terapia física: con fisioterapia y kinesioterapia relajante, reeducar los músculos y promover movilidad de la articulación sin cargar el peso.
• Natación o ejercicios en el agua.
• Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios que no contengan corticoides. Estos tienen el inconveniente de que en algunos casos no son bien tolerados en pacientes con problemas del aparato digestivo.
• Medicamentos orientados a la protección del cartílago articular.
• Inyecciones intraarticulares de viscosuplementación, plasma rico en plaquetas o células madre.
• Tratar de dormir bien.
• Perder peso si el paciente es obeso.
• El uso de un bastón, que al disminuir considerablemente la carga de peso sobre la cadera afectada, alivia el dolor.

Una vez que este tipo de tratamiento no surge efecto la única alternativa es el tratamiento quirúrgico.
Existen básicamente 3 tipos de tratamiento quirúrgico para la artrosis de la cadera:


1. Artroscopía. La artroscopía de la cadera es un procedimiento mínimamente invasivo y ambulatorio. Es relativamente poco común y se recomienda cuando existe un desgarro del labrum, fragmentos sueltos de hueso o cartílago y en los casos que hay fricción entre el fémur y la pelvis durante la máxima flexión.

2. Osteotomía: Las osteotomías de cadera están indicadas en pacientes muy jóvenes con artrosis temprana, particularmente aquellos que sufren una deformidad de la articulación llamada displasia o en secuelas de fracturas que quedaron con deformidad. Este procedimiento consiste en realinear los huesos para disminuir la presión sobre el cartílago enfermo. En algunas personas este procedimiento puede retrasar la necesidad de reemplazar la articulación con una prótesis entre 10 y 20 años.

3. Reemplazo articular con prótesis: Llamada también artroplastia total de cadera consiste en la extirpación de la articulación y el reemplazo de ésta con una prótesis de cadera.


Prótesis de Cadera

El reemplazo total de cadera consiste en el reemplazo quirúrgico de los dos huesos que conforman la cadera por piezas de metal y plástico o cerámica fabricadas con la forma del hueso. Esta operación curará el dolor y le ayudará al paciente a caminar mucho mejor.

La prótesis de cadera está indicada también en la secuela de una fractura, en la artritis reumatoidea, en grados avanzados de necrosis aséptica de la cadera y como tratamiento inicial de un tipo de fractura en pacientes de edad avanzada.
Necesitará muletas, bastón o andador por un tiempo tras la cirugía. Después, la rehabilitación será importante para restaurar la fuerza y el movimiento a su cadera.

La Prótesis

Existen múltiples modelos de prótesis de cadera. En los últimos años con los progresos tecnológicos se han podido desarrollar nuevas prótesis con materiales de última generación. Los componentes artificiales de la prótesis (metálico y plástico) son muy duraderos y resistentes al desgaste y están diseñados para conseguir una movilidad similar a la de la articulación normal. Actualmente, la duración de una prótesis total de la cadera es aproximadamente de 20 años en el 80% de los casos.

La selección de qué tipo de prótesis debe implantarse, tiene que ser una decisión específica para cada persona en particular. En términos generales se puede resumir de la siguiente forma:

1. Prótesis no Cementadas: En pacientes jóvenes (menores de 65 - 70 años) se recomienda la utilización de prótesis no cementadas de titanio. Las ventajas de este tipo de prótesis son que permiten que el hueso del paciente crezca y se adhiera a la prótesis dando una fijación duradera. Además la nueva tecnología permite que en caso de desgaste de la prótesis, se puedan cambiar los elementos desgastados y no tener que sacar la prótesis completa.

2. Prótesis Cementadas: En pacientes mayores (mayores de 70 años) se recomienda la utilización de prótesis que se fijan al hueso con cemento. Esto debido a que la calidad del hueso en pacientes mayores es peor y por lo tanto tiene menos capacidad de adherirse a la prótesis.


3. Prótesis Híbridas: En algunas personas también se pueden realizar prótesis mixtas en que una parte se fija al hueso sin cemento y la otra con cemento. Este tipo de prótesis se llaman prótesis híbridas.

Muchas empresas fabrican implantes de cadera en todo el mundo. Tanto en los Estados Unidos como en Europa los fabricantes disponen de tecnología superior en lo referente al tipo y calidad de materiales, modelos de prótesis y del instrumental para su colocación, que reúnen los más altos estándares en control de calidad.

Desde las primeras prótesis construidas con acero quirúrgico y polietileno hace mas de 40 años, se han desarrollado actualmente materiales más biocompatibles, de alta resistencia a la corrosión y al desgaste y con propiedades mecánicas que superan a las de las estructuras que van a reemplazar, tales como titanio, cromo-cobalto, recubrimientos de hidroxy-apatita, cerámica, circonio y polietilenos de peso molecular ultra alto.

Por otra parte, también se han desarrollado en los últimos años, nuevos modelos que se adecuan mejor a cada necesidad como las prótesis de superficie y los tallos mini (pequeños), que conservan más tejido óseo del paciente durante su colocación y permiten luego mayor rango de movilidad de la articulación, un patrón de marcha más normal y disminuyen el riesgo de luxación para ser utilizados especialmente en pacientes jóvenes que realizan actividades más extremas.


La marca, tipo y modelo de prótesis que usa cada cirujano depende de muchos factores, tales como:
  1. Las necesidades del paciente en base a la edad, peso, calidad ósea, nivel de actividad y el estado de salud.
  2. De la experiencia y la familiaridad del médico con el dispositivo.
  3. Del costo del implante.

A los fines estar correctamente informado y para tomar la decisión correcta, estas cuestiones si lo desea, se pueden discutir con el cirujano.




La Operación y Recuperación


Antes


El paciente debe realizar estudios de laboratorio, radiográficos y de cardiología, además de una visita al médico clínico que realice una evaluación general pre-operatoria y recomendará según el caso, una visita a otros especialistas como neumunólogo, flebólogo, odontólogo, etc.


Se debe preparar la piel de la zona a operar con lavados con sustancias antisépticas los días previos, tratar el bello superficial y evaluar el registro de vacunación. Se interna el día de la operación y será evaluado por el anestesista con quien discutirá las opciones de anestesia.

La intervención

Esta cirugía se realiza bajo anestesia general o raquídea (se duerme ambos miembros inferiores o solo el que se va a operar) y dura aproximadamente entre 90 y 120 minutos. La incisión de la piel se hace ahora más pequeña, con lo que se consigue recuperación más rápida por menos dolor y pérdida sanguínea, menos daño muscular, la rehabilitación es mas rápida y los ejercicios mas fáciles de realizar y la estadía en la clínica es menor.

En la cirugía se sustituye la cabeza del fémur (hueso largo del muslo) por una esfera metálica o de cerámica unida a un tallo metálico que se inserta dentro del hueso. Se limpia de cartílago dañado y tejidos inflamados del acetábulo (cavidad de la pelvis que recibe a la cabeza del fémur) y se coloca una cúpula de metal y plástico o cerámica. Finalmente, se fijan nuevamente los músculos y tendones sobre el hueso y se procede al cierre de los tejidos con suturas o elementos especiales que no necesitan ser luego quitados.

Después de la cirugía el paciente es llevado a la sala de recuperación, donde será vigilado de cerca por las enfermeras mientras se recupera de la anestesia. A continuación, será trasladado a la habitación de la clínica.
El alivio del dolor es el objetivo de la cirugía y el manejo del dolor post-operatorio es para que el paciente pueda hacer los ejercicios que se requieren y para minimizar el dolor y el estrés. Luego de la anestesia que se utilizó durante la cirugía, el dolor postoperatorio se trata administrando medicación por vía intravenosa. El uso adecuado de los analgésicos para el dolor antes, durante y después de la cirugía es un aspecto sumamente importante del tratamiento. El uso apropiado de medicamentos para el dolor puede promover la cicatrización y hacer que el reemplazo articular sea una experiencia más satisfactoria.

Después

Mientras permanece en cama debe hacer movimientos de flexión y extensión con los tobillos de forma frecuente para reducir el riesgo de formación de trombos (coágulos sanguíneos). Al día siguiente, el paciente se pone de pie al lado de la cama con la ayuda del cirujano y luego de dos o tres días puede empezar a caminar. En la mayoría de los casos el paciente regresa a casa entre los 2 y 5 días.


El cuidado que debe hacer, una vez en su casa, tiene algunas recomendaciones como elevar la cama y los sitios donde se va a sentar, por el lapso de un mes, aproximadamente.


Recuperación

El tiempo de recuperación es variable, dependiendo de cada paciente en particular ya que todos los casos no son iguales debido a que depende de lo lesionada que estaba la articulación antes de la intervención, del tiempo que permaneció enferma, de la debilidad de los músculos afectados que permanecieron inactivos y del modelo de prótesis utilizado. El paciente debe andar y probablemente necesite la ayuda de un andador, bastón o muleta durante los primeros días o semanas hasta que se sienta lo suficientemente cómodo para caminar sin ayuda. A los 15 a 20 días se le retiran los puntos, si es que se utilizaron suturas, comienza a rehabilitar con un kinesiólogo quien le indicará ejercicios para restaurar la fuerza muscular, corregir la marcha y mantener la movilidad y comenzará a realizar pequeñas caminatas. Generalmente, después del mes, puede manejar un automóvil, trabajar realizando tareas livianas o comenzar con actividades físicas livianas como gimnasia o nadar. Una vez lograda la movilidad completa y la fuerza muscular puede realizar actividades como golf, natación, bicicleta, caminatas o senderismo. No se recomiendan deportes de contacto como fútbol o básquet ni de impacto como tenis, correr o saltar. Deberá realizar visitas de seguimiento periódicas al cirujano a intervalos regulares.

Es recomendable tomarse el tiempo necesario para discutir las opciones con el cirujano y asegúrese de hacer todas las preguntas sobre cosas que no entienda.






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